La alimentación en los colegios a debate.

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Comedor escolar

La alimentación que reciben nuestros hijos en los comedores escolares es un tema que preocupa a la sociedad en general y a los padres en particular. Mucho se habla sobre este asunto. Pero, ¿es buena la comida que reciben? Y sobre todo, ¿es saludable?

Un artículo publicado en el periódico El Mundo señala que solo un tercio de los adolescentes españoles opinan que los menús que comen en el colegio son buenos.

En una encuesta realizada a 1.600 estudiantes de edades comprendidas entre 12 y 18 años de toda España, usuarios habituales del comedor escolar, opinan que el comedor es un servicio básico. Tal y como funcionan las familias, en las que los dos progenitores trabajan fuera de casa, dar de comer a los alumnos es una prestación necesaria.

Un 80% del alumnado considera que la comida que reciben es saludable, pero de ahí a aprobarla con más de un 5, hay un trecho. Un 39% opina que es francamente mejorable y un 27% dice que es mala o muy mala. Un 3 es la puntuación media que dan los estudiantes a la comida que comen en el comedor escolar.

El sabor es una de las cosas que más suelen criticar. Andrés, un estudiante de 14 años de Andalucía, dice que la comida no es apetitosa, sabe toda igual. El tema de la temperatura es otro aspecto que suele ser objeto de crítica, un 32,2% de los encuestados se quejan de ello. Pablo, también de 14 años, señala que la mayoría de la comida es procesada y lleva mucho tiempo en los expositores. Marta, de 16 años, de Madrid,  añade que las raciones son insuficientes. Cada día sale del comedor con hambre.

Aunque nuestros hijos entienden que comer en el comedor del colegio es un bien necesario, muchos tienden a comparar la comida que comen allí con la que comen en casa o la que le hacen sus abuelos. ¿Es mero capricho o tiene razón en lo que dicen?

Los modelos de gestión del comedor.

En la base de la calidad de la comida que se come en los comedores escolares está el modelo de gestión del servicio. En esa ola privatizadora en la que nos encontramos, en Cataluña, por ejemplo, el 80% de los comedores escolares los llevan empresas privadas. Solo un 20% de los centros de educación infantil y primaria se encargan ellos directamente de la gestión del comedor.

Está extendida la idea de que si un servicio se deja en manos privadas es más eficiente. En un asunto tan delicado como la alimentación de nuestros hijos, ¿esto es así o estamos hablando de puro negocio?

Un 60% de la gestión de los comedores escolares está en manos de Pymes y un 20% en grandes empresas de restauración, quienes además de llevar la alimentación de los colegios suelen tener la concesión de comedores de hospitales y campus universitarios.

Más del 60% de los comedores escolares funcionan con el modelo catering; es decir, la comida se cocina en naves y grandes cocinas industriales y se lleva a los colegios para servirla. Aunque se toman medidas para que no se rompa la cadena térmica, estamos hablando de alimentos que se cocinan en grandes cantidades y se distribuyen al mismo tiempo en varios centros. Transcurriendo un tiempo considerable desde que se cocinan hasta que se sirven.

El abuso de fritos y precocinados parece ser otra de las pautas de este tipo de negocios. Muchas veces se hace así para abaratar costes, aunque como vemos, tiene un efecto negativo sobre la calidad de la comida que comen nuestros hijos.

Un servicio, a priori, controlado.

Los comedores escolares en España están regulados por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (ESAN), organismo dependiente del Ministerio de Consumo. Esta entidad elabora informes anuales sobre seguridad alimentaria y establece directrices que orientan a centros educativos y administraciones autonómicas. La ESAN, cuenta con equipos de inspección que supervisan tanto los comedores como las empresas que gestionan el servicio. Por su parte, las comunidades autónomas, a través de sus Direcciones Generales de Salud Pública, revisan los menús, controlan los contratos y realizan inspecciones para garantizar que se cumplan las normas sanitarias establecidas.

Este es el marco general, pero si nos paramos a mirarlo al detalle, la realidad es distinta. En los centros públicos, la contratación de la empresa que gestiona el comedor puede recaer en el Consejo Escolar o en las Consejerías de Educación de las Comunidades Autónomas, ya que la mayor parte del servicio está subvencionado.

En la Región de Murcia, por ejemplo, la comunidad autónoma saca a concurso la concesión de los comedores escolares. Existe mucha controversia respecto a los concursos públicos, mientras hay que personas que los defienden, otros manifiestan sus sospechas respecto a un cierto clientelismo político y a una concentración de las concesiones en manos de unas pocas empresas privadas. En Cataluña, a grandes rasgos, se sabe qué hay más de 200 empresas de diferentes ámbitos que viven en exclusiva de los presupuestos de la Generalitat.

Cuando de la contratación o gestión del comedor escolar interviene el Consejo Escolar o la Asociación de Padres, la AMPA, se supone que se pone más cuidado en la alimentación que se va a servir en el colegio. Aun así, deben ajustarse al presupuesto que le ha concedido la comunidad autónoma, por lo que en ocasiones coge más  peso el factor económico que la calidad del servicio.

Alejandro Guzmán, que dirige Ecocentral, una gestión de compras para 100 escuelas catalanas, dice que en la enseñanza privada el panorama es completamente distinto. Aquí, la contratación del comedor recae por completo en el centro educativo y no hay subvenciones públicas. Por lo que prima abaratar costes por encima de ningún otro criterio. Tanto es así, que Alejandro Guzmán opina que hoy en día se come mejor en Cataluña en los comedores de los colegios públicos que en los privados; cuando por lógica, debería ser al revés.

Las instalaciones son una de las claves de la calidad de la comida.

Tanto hablemos de un colegio público como privado, de un colegio que hace la comida in situ, como de otro que tiene contratado un catering externo, los distribuidores de Mayfriho, una empresa de Alicante que se dedica a proveer de maquinaria a cocinas de restaurantes, hoteles, comedores escolares y residencias de mayores, opinan que el equipamiento es decisivo para prestar un servicio de calidad.

Según ellos, la cocina y las áreas de distribución de alimentos de un comedor escolar deberían estar equipadas igual que la cocina industrial de un restaurante.

En primer lugar, porque es fundamental que cada comida se conserve a la temperatura adecuada, para mantener su sabor y sus valores nutricionales. Y en un segundo término, aunque no menos importante, porque estamos hablando de un asunto de seguridad alimentaria.

En todo momento hay que evitar que se produzcan contaminaciones cruzadas. Que entren en contacto alimentos crudos con cocinados, verduras frescas con carne o pescado. Para que no haya una trasferencia de gérmenes de un alimento a otro.

La limpieza es otro asunto importante. El mobiliario de cocina debe estar fabricado con materiales que se puedan desinfectar con facilidad como el acero inoxidable o el aluminio. Las bandejas, cubiertos, platos  y vasos deben limpiarse en lavavajillas industriales que trabajan a altas temperaturas para garantizar una desinfección completa.

La mayor parte de las máquinas y útiles de cocina, si no todos, deberían quedarse en el comedor del colegio. Y limpiarse a conciencia, al igual que las instalaciones, después de haber terminado el servicio.

La guerra contra la comida basura en los comedores escolares.

El periódico El Confidencial informa que en abril del 2026 entra en vigor el Real Decreto sobre Seguridad Alimentaria y Nutrición en Centros Escolares, que aprobó el gobierno un año antes. Este decreto prohíbe y limita la venta y consumo de determinados alimentos con azucares añadidos, grasas saturadas o alto contenido en sal, con una prohibición expresa de grasas trans, tanto en la comida que se sirve en los comedores como en productos que se venden en cafeterías o máquinas expendedoras instaladas en un centro educativo.

Del mismo modo, fija una serie de orientaciones para la configuración de los menús escolares de manera que no sobrepasen un determinado límite calórico por intervalos de edad.

Entre estas orientaciones hay una serie de pautas que promueven la comida elaborada, partiendo de patrones propios de la cocina mediterránea, frente al uso de alimentos ultraprocesados.

Los ministerios de sanidad y de consumos esperan que estas medidas sean tomadas en cuenta por los colegios que participan en la contratación de empresas de catering, y en las licitaciones que efectúan las comunidades autónomas.

El gobierno ha dado un plazo de un año para que colegios, administraciones públicas y empresas del sector se adapten a la normativa. Puesto que esta va a suponer un criterio de evaluación en las inspecciones que realice la ESAN, pudiendo aplicar sanciones económicas a empresas y centros que no cumplan algunas directrices, e incluso la retirada de la concesión en la gestión del comedor escolar.

De esta manera, el gobierno pretende declarar la guerra a la comida insana en los colegios.

Introducir nuevos hábitos en la alimentación.   

No todo en las gestiones de los comedores escolares parece ser negativo. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición ve en este servicio, una herramienta para cambiar los hábitos alimentarios entre la infancia y la juventud.

Según el estudio ALADINO realizado en el año 2019, un 40,6% de los niños españoles entre 6 y 9 años, tenían sobrepeso y en un 76% de los menores se apreciaban déficits en su alimentación habitual. En la actualidad no se aprecian cambios sustanciales.

Los problemas nutricionales en la infancia se deben a los malos hábitos alimentarios. El estilo de vida que llevamos hace que los padres no le dediquemos toda la atención que debiéramos a la alimentación de nuestros hijos. Por falta de tiempo, la comida casera con la que crecimos, se sustituye por platos precocinados y alimentos ultraprocesados.

Comidas que para nosotros, cuando éramos pequeños, eran algo excepcional, hoy se han convertido en alimentos habituales. Pizzas, hamburguesas, pasta, bebidas carbonatadas, hoy son alimentos frecuentes en la dieta de cualquier joven o adolescente. Todo ello se hace en detrimento del consumo de frutas y verduras; y de alimentos frescos de temporada que aportan los nutrientes que nuestros hijos necesitan para crecer.

Una buena gestión de los menús de los comedores escolares puede revertir la situación. Educando a nuestros hijos en la adquisición de hábitos de alimentación saludable. En el fondo de este cambio de paradigma sobrevuela el asunto monetario. No hay que olvidar que la gestión diaria de los comedores escolares debe ser económicamente sostenible. Pero impulsando compras de proximidad de productos frescos, efectuadas a productores locales, se pueden conseguir buenos precios para ofrecer a nuestros hijos una comida de calidad, que no salga demasiado costosa.

El comedor escolar proporciona todos los días una de las comidas principales. Su poder para implantar hábitos de alimentación saludable es más que destacada.

El papel de los padres.

Los padres tenemos mucho que decir en la alimentación que reciben nuestros hijos en el comedor escolar. No somos simples sujetos pasivos a los que no nos queda más remedio que acatar lo que nos venga.

En muchos colegios, los padres recibimos cada semana o a diario una nota con el menú que están comiendo los niños. Si no es así, tenemos todo el derecho a exigirla. Primero porque son nuestros hijos y después porque una parte del servicio la abonamos directamente.

Como usuarios de este servicio tenemos potestad para proponer sugerencias y hacer llegar quejas y reclamaciones. Si algo en el funcionamiento del comedor escolar no nos cuadra, tenemos mecanismos para exigir que se cambie.

Uno de los instrumentos más poderosos para intervenir en este aspecto es la AMPA. La Asociación de Madres y Padres está representada en el Consejo Escolar, el principal órgano de gobierno del centro educativo. Por otro lado, es una asociación representativa de los padres. Si la AMPA no ejerce alguna función en la contratación o supervisión del comedor escolar, debe tomar cartas en el asunto.

 

 

 

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