La importancia de los principios activos en la industria farmacéutica.

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Cuando un médico receta una medicina, lo hace por el principio activo, no por el medicamento en sí. Los medicamentos podemos encontrarlos de marca o genéricos, pero ambos llevan el mismo principio activo. Estas y más cuestiones vamos a abordar en el siguiente artículo.

Algunos medicamentos los conocemos por su nombre y otros por el principio activo. Así, por ejemplo, la aspirina es el nombre que le dio la multinacional Bayer a su comprimido de ácido acetilsalicílico para combatir el dolor de cabeza. Solo Bayer fabrica y comercializa la aspirina. En cambio, el paracetamol es un principio activo. Un ingrediente que podemos encontrar en multitud de medicamentos y que podemos comprar de diferentes marcas, todos ellos, igual de efectivos.

En otros tiempos, los farmacéuticos elaboraban ellos mismos las medicinas. En la trastienda tenían todo un arsenal de principios activos y otros ingredientes y sustancias que eran necesarios para preparar los fármacos. En función de la receta que habían recibido del médico, y que le entregaba en mano el paciente, ellos preparaban el combinado prescito.

Hoy, prácticamente la casi toda la totalidad de los medicamentos que se despachan en una farmacia ya vienen de fábrica. Aún, quedan, aunque pocos, algunos farmacéuticos que elaboran fórmulas magistrales. Aun así, todo farmacéutico conoce los principios activos de los medicamentos; los estudian durante la carrera. Por ello, cuando reciben una receta con un principio activo y su cantidad, dispensan al paciente el fármaco más adecuado partiendo de sus conocimientos y experiencia profesional.

Muchos de los principios activos son sintetizados por laboratorios independientes, los cuales los venden a las farmacéuticas para que elaboren sus productos. Empresas como la española Globalk Farma, con más de 25 años de experiencia en la industria farmacéutica, distribuyen a multitud de fabricantes, tanto españoles como extranjeros.

Haciendo un símil, en cierto modo gratuito, comparando la industria alimentaria con la farmacéutica, el principio activo sería el cacao, mientras que el medicamento sería Nesquik o Colacao.

Qué son los principios activos.   

El glosario de la página web de N.I.H., Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, define los principios activos como el ingrediente principal de un medicamento. El responsable de causar el efecto deseado. Algunos medicamentos contienen varios principios activos, por lo que actúan de manera diferente en el cuerpo.

Los principios activos se clasifican por el efecto que producen. Así tenemos analgésicos, antiinflamatorios, ansiolíticos, antidepresivos, vasodilatadores, broncodilatadores, etc.

Para cada función tenemos diferentes principios activos, que actúan de manera diferente en el cuerpo. Ya no solo por la dosis tomada, sino por la reacción química o el efecto físico que produce. Por esta razón, en función de la enfermedad del paciente, de su nivel de desarrollo y de otros aspectos relacionados con su estado de salud, el médico recetará un principio activo u otro.

Un principio activo podemos encontrarlo en diferentes medicamentos o versiones de medicamentos. Así, por ejemplo, el metamizol magnésico, principio activo del Nolotil, lo podemos hallar en comprimidos que se toman por vía oral, en dosis bebibles o en preparados inyectables.

Por otro lado, preparados antigripales como el Frenadol combinan varios principios activos, como el paracetamol (analgésico), el dextrometorfano (antitusivo), la clorfenamina (antiestaminico) y puede contener cafeína, que en farmacia también es un principio activo, en concreto del grupo de los derivados purínicos, estimulantes del sistema nervioso central.

Hay determinados principios activos que no se pueden combinar. No solo que no pueden ir en el mismo medicamento, sino deben estar en el mismo tratamiento. Es el caso de los antocaogulantes, tipo Warfarina y ciertos antiinflamatorios como el Ibuprofeno y la Aspirina (ácido acetilsalicílico).

Medicamentos genéricos y de marca.  

Aquí entramos en una de las contradicciones más serias de la industria farmacéutica. Esta industria se encuentra altamente monopolizada. Controladas por grandes corporaciones multinacionales que copan el sector y que se pelean porque sean sus medicamentos los que más se vendan.

Lo vimos en la distribución de vacunas contra el Covid-19. Grandes empresas como Pfizer y Moderna coparon la distribución, hasta el punto de priorizar la vacunación en Europa y en Estados Unidos, frente a países del tercer mundo, aunque muriera más gente, para asegurarse mayores beneficios

Los medicamentos de marca son aquellos que fabrican las empresas, con un nombre comercial, como Aspirina (Bayer), Nolotil (Boehringer Ingelheim) o el Tecentriq, fabricado por la multinacional Roche, que es el medicamento principal con el que se trata la esclerosis múltiple.

Debemos saber que un medicamento de uso frecuente, como por ejemplo, los comprimidos de Ibuprofeno puede ser fabricado por diferentes empresas farmacéuticas. Podemos ir  a la farmacia a comprar una caja de Ibuprofeno y que nos la sirvan de una marca diferente a la que solemos tomar. El medicamento es exactamente el mismo, tiene los mismos efectos y la misma garantía de calidad, solo que está fabricado por una empresa distinta.

Se suele decir que los medicamentos genéricos son medicamentos sin marca, pero eso no es del todo cierto. Genérico hace referencia al nombre general del medicamento. A como se le conoce en farmacología y medicina. Con independencia del nombre comercial que le haya dado el fabricante. El Clamoxil, por ejemplo, es el nombre que le da a estos comprimidos la farmacéutica CIMA, pero su nombre genérico es amoxicilina, que en este caso coincide con el principio activo.

Por ley, todos los fármacos deben ir firmados por el laboratorio que los fabrica o por la empresa que los ha distribuye. Si no sería imposible establecer responsabilidades.

La India, líder mundial en genéricos.

La india es conocida como la “farmacia del mundo”. Es el mayor productor del mundo de medicamentos genéricos. Concentra el 20% de la producción mundial de medicamentos y exporta a 150 países.

Resalta la web Fortune Business Insights que la fabricación de genéricos produjo un beneficio para el país asiático de 72.24 mil millones de dólares en el 2025. Para el 2032 se espera que alcance 145,09 mil millones de dólares.

La industria farmacéutica es uno de los principales motores de la economía india, la diferencia respecto a Europa o Estados Unidos, es que estos productos no están fabricados por grandes multinacionales, sino por laboratorios locales.

Los medicamentos de la India cumplen todos los estándares internacionales de calidad, como los que fija la EMA, la Agencia Europea del Medicamento o la O.M.S. (Organización Mundial de la Salud). Incluso puede entrar dentro de Estados Unidos, ya que cumplen los requisitos que marca la Agencia Federal de Salud Pública.

La industria farmacéutica del país asiático compite en el mundo ofreciendo fármacos de alta calidad a precios mucho más bajos a como los venden los grandes laboratorios farmacéuticos. Esto le ha permitido introducirse en países de África, el sudeste asiático y América Latina, que las grandes multinacionales dejan un poco de lado, ya que para ellas son mercados menos rentables.

La industria india es capaz de producir más de 20.000 millones de dosis al año y tiene un gran potencial para abastecer de principios activos a buena parte del planeta.

El problema lo encuentra en ciertos países de Europa, en Estados Unidos y en Canadá, donde los gobiernos ponen trabas a sus medicamentos aunque se sabe que cumplen los estándares de calidad.

La aspirina y el ácido acetilsalicílico.

El ácido acetilsalicílico es un principio activo, que ya desde el Antiguo Egipto se sabía de manera empírica que calmaba los dolores y las fiebres. Los propios egipcios utilizaban la corteza del sauce, rica en sílice, como medicina. El médico griego Hipócrates, padre de la medicina moderna, recetaba té de corteza de sauce para bajar las fiebres.

Estas recetas sobrevivieron durante la edad media y formaron parte de la farmacopea universal hasta bien entrada la edad contemporánea. Con el avance de la química y de la investigación farmacéutica se logró identificar y aislar el ácido acetilsalicilico. Este principio activo (ingrediente), si bien nadie dudaba de su eficacia, se sabía que irritaba el estómago.

Los laboratorios Bayer en 1897, encargaron al químico alemán Félix Hoffman que estabilizara el producto, para que no tuviera esos efectos secundarios. El científico lo consiguió y dos años más tarde, en 1899 Bayer registró la marca Aspirina y comercializó pastillas de ácido acetilsalicílico puro, siguiendo el procedimiento de Hoffman.

Con la Aspirina se produce un fenómeno de marketing comparable al de la Coca-cola. Se convierte en un producto universal, vendido y consumido en todo el mundo. El remedio mágico para calmar el dolor, con independencia de su causa. En esta popularidad tiene mucho que ver la relevancia que alcanzó este producto durante la pandemia de la Gripe Española, durante los años 20 del siglo pasado.

Se corrió la voz de que la Aspirina era el único fármaco capaz de combatir los síntomas de esta gripe y en algunos países se recetaba como remedio principal. En ello tuvieron mucho que ver los contactos e influencia de la empresa alemana, la cual ya era una multinacional, con fábricas de producción en diferentes partes de Europa y de Estados Unidos.

A finales de los años 50 y durante los años 60 aparecen nuevos fármacos competidores de la Aspirina. Se empiezan a fabricar comprimidos orales de paracetamol y de ibuprofeno, los cuales se dispensan en la farmacia, igual que la aspirina, sin receta médica. Aun así, sigue conservando el título de analgésico por antonomasia, cuando no lo es. Es un antiinflamatorio. La aspirina continúa siendo la solución más popular para bajar la fiebre y combatir los dolores leves, sobretodo de cabeza.

Todo cambia cuando en los años 80 se realizan estudios médicos que detectan que la aspirina licua la sangre (la vuelve más líquida) lo cual provoca sangrados internos y es responsable de enfermedades como el Síndrome de Reye, una enfermedad potencialmente mortal que provoca encefelopatía en niños menores de 10 años.

Debido al poder de los laboratorios Bayer y al éxito que el medicamento tuvo durante buena parte del siglo XX, nadie se detuvo a investigar cómo actuaba en el cuerpo humano. Solo se sabía que funcionaba y con eso era suficiente. No se atendía a los posibles efectos secundarios.

Como consecuencia de todas estas investigaciones, el consumo de Aspirina ha caído en picado. De todas formas, los profesionales médicos opinan que si se sufren ataques de miocardio, la Aspirina es una de esas medicinas que te puede llegar a salvar la vida.

En España se receta por principio activo.

Desde el 2001, el Servicio de Salud de Andalucía receta los medicamentos por principio activo. Esta es una práctica recomendada por la O.M.S., que manifiesta que expedir las recetas médicas por principios activos o nombre genérico facilita el seguimiento de la efectividad de los fármacos y el intercambio de información científica.

La web Solidaridad Inter-generacional recoge que el 29 de julio del 2011, el Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, un organismo compuesto por la ministra de sanidad y los consejeros de salud de las 17 comunidades autónomas, acordaron establecer la receta médica por principio activo, frente a la receta por nombre de medicamento, como se estaba haciendo hasta ahora.

Con esta medida se ha logrado ahorrar una media de 2.000 millones de euros anuales. No olvidemos que gran parte de los medicamentos que tomamos están subvencionados por la Seguridad Social.

Hasta esa fecha, la receta que expedía un médico era libre, en cierto modo. Es decir, podía recetar el nombre genérico de un medicamento o la marca que consideraba más adecuada para tratar la enfermedad.

Todos los medicamentos similares o iguales no tienen el mismo precio. Ya hemos puesto el ejemplo de que los laboratorios de la India compiten con las multinacionales farmacéuticas vendiendo fármacos igual de efectivos, pero más baratos.

La receta por principio activo tiene efectos positivos para las arcas del Estado, pero también facilita el trabajo a los farmacéuticos y les permite ofrecer un mejor servicio. Al guiarse por los principios activos y no por las marcas pueden asegurarse de tener el stock al día. Pudiendo reponer un medicamento de otro fabricante aunque existan problemas de distribución o abastecimiento con determinada marca.

La gestión de la farmacia por principio activo también es el sistema más utilizado en los hospitales.

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