En el sector de los gimnasios se vive un gran momento. Se pueden ver guerras de precios, cadenas que siguen creciendo y una predisposición mayor por las personas, así como una diversificación del público que acude a ellos.
Una revolución que no ha sido de un día para otro
No es que un día nos hayamos despertado con ganas de hacer más ejercicio que antes. Muchos expertos del sector dicen que hace más de dos décadas los gimnasios eran sitios de pequeño tamaño en los que se hacía un trabajo de fuerza con un público que solía estar vinculado al culturismo. Al final estos empresarios solían ofrecer semejantes prestaciones, hierros, pesas, máquinas y no demasiadas cosas más.
La estabilidad llegó al sector hasta 2012, donde los gimnasios dejaron el IVA reducido que tenían en un 8% hasta ese momento y se encontraron con un 21%, algo que siguen padeciendo, lo que hizo que muchos pequeños empresarios abandonasen. Todo ello fue, por así decirlo, la semilla de un cambio, puesto que las cadenas low-cost ante esa situación supieron ver que el bajo precio de los locales y los alquileres después del estallido de la burbuja y el crecimiento del comercio online, hizo que se abrieran más centros económicos. La crisis pandémica llegó para que otra vez los gimnasios se tuviesen que adaptar.
Al tener más músculo las cadenas, lo que hicieron fue copar todavía más el mercado, lo que hizo que los gimnasios tradicionales quedasen al borde de la extinción. El público y su aumento hicieron que la competencia se intensificase y que ello atrajese a más cadenas de gimnasios. Las cadenas pasaron a buscar la diferenciación al ofrecer nuevos servicios y actividades. Al diferenciarse la oferta, junto con la mayor preocupación por la salud y la imagen después de la pandemia, ello ha atraído a gente que antes no era un público que acudía a este tipo de centros.
¿Son los gimnasios ahora de verdad distintos?
Desde fuera se puede decir que no, pero los que trabajan en el sector directa o indirectamente, como Gestigym creen que sí que hay diferencias, tanto a la hora de abordar la gestión como en las posibilidades que hay ahora en los gimnasios actuales.
Existe una guerra que busca atraer a usuarios nuevos, donde las tácticas han pasado a ser cada vez más sofisticadas, diversificándose los precios, puesto que en nuestro país vemos cómo hay tres tipos de categorías de gimnasio, los de bajo coste, de gama media y de lujo.
- Bajo coste: aquí el usuario pagará una cuota reducida que puede oscilar entre los 15 y los 25 euros mensuales. Se tiene acceso a las instalaciones y poco más.
- Gama media: el servicio está sobre los 40 euros. Aquí el socio va a disfrutar de las máquinas y demás servicios añadidos como la sauna o las actividades que organice su gimnasio.
- Gama alta: precios que pueden variar mucho y que partirán desde algo más de 120 euros mensuales. Mayor personalización, no saturación del gimnasio y la utilización de equipamiento de lujo están a disposición de la clientela.
La personalización en algunos casos importa y marca la diferencia
Cuando se quiere poner el foco en contar con una mejor salud y envejecimiento con el entreno, el que haya un acompañamiento personalizado, como hacen los gimnasios premium, es algo que puede ser de lo más interesante, porque muchos usuarios se sienten perdidos cuando hacen ejercicio al aire libre.
¿Y de cara al futuro?
Si pensamos en el futuro, los distintos expertos creen que la ayuda a que los usuarios no se sientan perdidos en el gimnasio va a ser tendencia. En este sentido, las cadenas que tienen muchos socios creen que el uso de la tecnología en este sentido es una tendencia que va a ir creciendo. Aquí podemos hablar de la necesidad de que se vayan incorporando recomendaciones en materia de nutrición que hagan profesionales, pero que se basen en los objetivos que quiera lograr cada usuario.
Las cadenas de gimnasios van a seguir ganando terreno y el sector se va a seguir consolidando, lo que no va a significar que aquellos centros más así de nicho, como los que se especializan en el boxeo tradicional o pilates, sean independientes.
En cuanto a qué ocurrirá con el número de gimnasios, esto va a seguir creciendo, puesto que la totalidad de modelos van a convivir de manera equilibrada. Por todo ello, lo cierto es que estamos ante uno de esos sectores que, salvo cambio social que no se espera, va a seguir siendo de lo más rentable.