Lucir una sonrisa bonita y armónica es algo que todo el mundo quiere. La mayoría de las personas cuentan con unos dientes bien alineados y que no presentan anomalías, por lo que no es necesario recurrir a métodos de corrección para alinear los dientes. Sin embargo, como bien sabemos todos, existen personas que por las razones que sean, tienen una mala alineación dental y eso afecta tanto a su sonrisa como a la funcionalidad de la boca. Sin olvidar cómo influye en el estado de ánimo.
En la actualidad existen varias opciones para corregir la dentadura. Los métodos de ortodoncia con los que se puede lograr la alineación de los dientes son de lo más diverso y adaptable. Más allá de la cuestión estética, unos dientes alineados permiten una función correcta de la estructura bucal en procesos tan básicos y esenciales como la masticación o el habla. Junto a las técnicas de ortodoncia más tradicionales, encontramos los alineadores invisibles que permiten alinear la dentadura sin que apenas se note. Este tipo de ortodoncia se ha convertido en una opción cada vez con mayor demanda por parte de pacientes de todas las edades.
Siendo así, hemos pensado que conocer todo lo posible sobre este tipo de ortodoncia es la mejor manera de saber si es la mejor opción en cada caso, puesto que no es recomendable en todas las situaciones, como la mayoría suele creer. Las ventajas, los inconvenientes y todo lo relativo a la ortodoncia invisible son precisamente sobre lo que vamos a hablar en este artículo, despejando las dudas más habituales sobre el uso de la ortodoncia invisible.
Como ya hemos comentado, la ortodoncia invisible se ha convertido en una de las opciones con más demanda a la hora de alinear los dientes sin que se vea comprometida la estética del paciente durante el tratamiento, como sucede en el caso de los brackets. Veamos en qué consiste realmente.
¿Qué es la ortodoncia invisible?
Nadie mejor que un profesional de la odontología para explicarnos en qué consiste esto de la ortodoncia invisible. En CRO Centro de Odontología Avanzada, cuentan con la mejor tecnología para realizar los tratamientos más vanguardistas, como la ortodoncia invisible de la que nos han hablado. Este tipo de ortodoncia consiste en un tratamiento basado en el uso de alineadores transparentes que se colocan sobre los dientes con la finalidad de corregir su posición progresivamente. A diferencia de los brackets, los alineadores son removibles y pueden ser retirados para comer y cepillarse los dientes.
Se fabrican a medida de cada paciente y se cambian cada dos semanas, lo que hace posible que se lleven a cabo nuevos movimientos en los dientes y se lleven poco a poco a la posición deseada. Su diseño transparente hace que resulten prácticamente imperceptibles, convirtiendo este tipo de ortodoncia en una de las opciones más populares para los adultos y adolescentes que buscan una alternativa que sea más discreta que los tradicionales brackets.
Del mismo modo que otros métodos de ortodoncia, la finalidad de los alineadores invisibles es rectificar la posición de las piezas dentales y corregir problemas de maloclusión, pudiendo utilizarse igualmente para corregir la dentadura por pérdida de dientes, traumatismos, daño en los maxilares y malformaciones congénitas, con unos resultados muy positivos. Concretamente, la ortodoncia invisible ayuda a corregir los problemas de alineación y mordida siguientes:
- Dientes apiñados.
- Diastemas (espacios entre los dientes).
- Mordida cruzada, cuando los dientes superiores muerden por dentro de los inferiores.
- Mordida abierta, cuando los dientes superiores y los inferiores no contactan.
- Sobremordida, cuando los dientes superiores cubren demasiado a los inferiores.
- Mordida borde a borde, cuando los bordes incisales de los incisivos superiores e inferiores chocan entre sí.
En todos estos casos, la ortodoncia invisible es eficaz. No solo favorece la estética de la sonrisa, sino que mejora la salud y la funcionalidad bucodental, debido a que una correcta alineación hace más fácil la higiene dental y reduce el riesgo de que se produzcan caries y enfermedades de las encías como la gingivitis.
Realizar un tratamiento de ortodoncia invisible consta de varias fases, entre las que se incluyen el estudio y diagnóstico, la planificación del tratamiento, la fabricación de los alineadores, el uso de los alineadores, las revisiones periódicas correspondientes y la retención.
El ortodoncista hace un estudio completo con fotografías y radiografías en dos y tres dimensiones, junto a un escáner intraoral con el que se determina si el paciente puede beneficiarse de la ortodoncia invisible. A continuación, se diseña un plan de tratamiento a medida del paciente, para lo que se utiliza un software especializado con el que se puede planificar cada etapa y prever cómo se van a mover los dientes, visualizando de antemano el resultado final.
Con base en las instrucciones que envía el ortodoncista, se crea en el laboratorio y a medida el juego de alineadores que deberá utilizar el paciente durante el tratamiento que, para que funcione, deberá ser utilizado durante veintidós horas diarias. Los alineadores solo se pueden retirar para comer y cepillar los dientes. A lo largo del tratamiento se realizan revisiones periódicas y el paciente debe cambiar el juego de alineadores según las pautas indicadas por el ortodoncista.
Una vez finaliza el tratamiento, el ortodoncista prescribe y coloca unos retenedores en la dentadura del paciente para evitar que los dientes vuelvan a la posición original. Estos retenedores pueden ser fijos o removibles, según el paciente. Los retenedores fijos son unas finas barras de alambre que se colocan en la cara interna de los dientes, en tanto que los removibles son unas férulas transparentes semejantes a la ortodoncia y se utilizan para dormir. Cualquiera de los dos es cómodo de usar y no interfiere en la rutina de los pacientes.
Duración y ventajas del tratamiento
Aunque la ortodoncia invisible es una opción bastante cómoda, hay que tener en cuenta la duración del tratamiento, aspecto que a muchos sorprende, puesto que varía en función de la complejidad del problema a tratar. Por lo general son tratamientos que pueden durar entre siete y veinticuatro meses. Aparte de la severidad que presente la maloclusión, existen otros factores que pueden influir en la duración del tratamiento, como la constancia del paciente al utilizar los alineadores de forma correcta y durante las horas recomendadas, así como la respuesta biológica que presenten los dientes ante el tratamiento.
Dentro de los beneficios y ventajas que implica este tipo de ortodoncia y que explican por qué se ha convertido en el tratamiento por excelencia para los que pueden recurrir a él, destacan los siguientes:
- Es un tratamiento estético; los alineadores son transparentes y apenas se notan.
- Es cómodo. Las férulas se fabrican con un material tipo plástico, muy fino y de gran flexibilidad. No se utilizan brackets ni alambres, por lo que no se producen rozaduras.
- Es removible; puede retirarse para comer y cepillar los dientes, lo que se traduce en mayor facilidad y comodidad a la hora de comer y en un mejor mantenimiento de la higiene bucal, puesto que los alineadores no dificultan el acceso al cepillo de dientes.
- Menos visitas al dentista. Las revisiones son menos frecuentes que cuando se realiza un tratamiento de brackets, ya que el propio paciente se cambia los alineadores en casa.
- Permite la planificación digital con el software en 3D que aporta mayor precisión y seguridad en la planificación y en cada fase del tratamiento, lo que repercute directamente en el resultado final.
No todo es positivo y cabe señalar que sus inconvenientes más relevantes son la necesidad de disciplina, ya que es imprescindible llevar los alineadores durante veintidós horas al día para que resulte eficaz, y el coste: el precio es más elevado que el de la ortodoncia convencional con brackets.
Este tratamiento es adecuado tanto para adolescentes como para adultos que quieren corregir las alteraciones de su alineación dental y de la mordida, con discreción. Para poder confirmar si el paciente es apto, es fundamental que el ortodoncista haga una correcta evaluación de cada caso. Esto se debe a que no es recomendable cuando existe una infección oral activa como caries o gingivitis. Así como en casos severos de maloclusión y piezas dentales fuera de su lugar o montadas entre sí.
No obstante, siempre y cuando el paciente siga las indicaciones proporcionadas por el dentista, la eficacia del tratamiento está probada ya que los alineadores se diseñan para que realicen movimientos dentales precisos. Son igual de rápidos y eficaces que los brackets y la duración del tratamiento no se determina por el sistema utilizado sino por el grado de maloclusión que presente el paciente. A mayor severidad, mayor tiempo de tratamiento.
Para concluir, señalar que, por lo general, la ortodoncia invisible no provoca dolor ni genera molestias internas, aunque sí es bastante común y normal sentir cierta presión en los dientes al principio del tratamiento y cuando se hace el cambio de alineador. Esta sensación desaparece de forma progresiva y los pacientes se acostumbran a los alineadores en uno o dos días, sin que sea necesario recurrir a medicación.