Lamine Yamal ha conseguido lo que ningún ortodoncista pudo lograr: que los brackets molen

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Durante años, los brackets fueron elementos asociados a una etapa concreta de la vida: la adolescencia. Para muchos jóvenes suponían llevar durante meses un aparato visible que corregía la posición de los dientes, pero que también se relacionaba con una imagen poco estética o con cierta incomodidad a la hora de sonreír en fotografías.

Esa percepción ha ido cambiando poco a poco, y uno de los ejemplos más visibles ha sido el de Lamine Yamal. El jugador del Fútbol Club Barcelona y de la selección española ha aparecido en numerosas ocasiones con brackets durante una etapa de máxima exposición pública, especialmente tras su irrupción en la élite del fútbol y su protagonismo en grandes competiciones internacionales. Lejos de ocultarlos, los ha llevado con naturalidad, convirtiéndolos en un rasgo más de su imagen.

Ahora, con la atención puesta en el Mundial y en las grandes figuras del fútbol internacional, la imagen de los jugadores tiene una enorme influencia entre los aficionados más jóvenes. Cuando un deportista de referencia aparece con un tratamiento de ortodoncia visible, contribuye a cambiar la percepción de quienes todavía asocian los brackets con algo que debe esconderse, y ayuda a mostrar que estos tratamientos forman parte de un proceso habitual y que no tienen por qué limitar la confianza al sonreír o hablar.

El momento que lo cambió todo

 

El punto de inflexión ocurrió en el Clásico de 2024. En lugar de esconder su tratamiento, Yamal colaboró con la marca de joyería TwoJeys para crear brackets personalizados con estrellas en los colores del Barça, azul y rojo, que lucía con la misma naturalidad que cualquier otro accesorio. No era un gesto improvisado: era una declaración de estilo pensada, ejecutada en el partido de mayor audiencia del fútbol español, ante millones de espectadores.

La aparición de los brackets de Lamine Yamal durante el Clásico cambió la percepción de la ortodoncia para toda una generación. En lugar de ocultar su tratamiento, Yamal integró el elemento estético directamente en sus aparatos dentales, convirtiéndolos en el centro de atención del partido.

El impacto en redes sociales fue inmediato y masivo. TikTok se llenó de vídeos analizando los colores de sus ligaduras, de jóvenes mostrando sus propios brackets con orgullo nuevo, de clínicas dentales recibiendo consultas de pacientes que preguntaban si podían personalizar los suyos. La colaboración puso de relieve el auge de la «joyería dental» como tendencia mainstreim entre la Generación Z, que ya no ve los brackets como una carga, sino como una oportunidad de expresión personal.

¿Qué son exactamente los brackets y cómo funcionan?

 

Los brackets son pequeños dispositivos, generalmente de metal o de materiales estéticos como la cerámica o el zafiro, que se adhieren a la superficie de cada diente con un adhesivo especial. A través de ellos pasa un arco metálico, una fina varilla que aplica fuerzas controladas sobre los dientes en la dirección deseada. Las ligaduras, esas pequeñas gomas que se cambian en cada revisión y que son precisamente las que Yamal ha convertido en elemento de estilo eligiendo los colores del Barça, sujetan el arco al bracket.

El proceso de funcionamiento es biológico: la presión estimula la reabsorción ósea en la dirección del movimiento y la formación de hueso nuevo en la dirección opuesta. Por eso el tratamiento lleva tiempo, generalmente entre dieciocho meses y tres años, dependiendo de la complejidad del caso, y por eso no puede acelerarse arbitrariamente sin riesgo para la salud dental.

Las revisiones periódicas, generalmente cada cuatro a seis semanas, permiten al ortodoncista ajustar las fuerzas aplicadas, cambiar los arcos por otros de mayor calibre a medida que los dientes se van alineando, y en el caso de los brackets de Yamal, cambiar las ligaduras por unas de los colores que correspondan al próximo partido importante.

Los tipos de brackets: más opciones de las que la mayoría conoce

 

Sin duda, esos brackets metálicos convencionales son los más conocidos y los más eficaces en términos de control del movimiento dental. Son los más resistentes, los que requieren menos mantenimiento y los que tienen mayor recorrido clínico. Además, son también, como ha demostrado Yamal, los que más posibilidades de personalización ofrecen gracias a las ligaduras de colores.

Los brackets estéticos, fabricados en cerámica o zafiro policristalino, son visualmente mucho más discretos porque su color se aproxima al del esmalte dental. Ofrecen resultados comparables a los metálicos en la mayoría de los casos, aunque son algo más frágiles y pueden manchar si no se mantiene una higiene adecuada. Son la opción preferida de adultos que quieren el rigor del tratamiento con brackets pero con menor visibilidad.

Los brackets de autoligado son una variante técnica que sustituye las ligaduras tradicionales por un mecanismo de clip integrado en el propio bracket. Tienen algunas ventajas en términos de fricción reducida y limpieza, aunque el debate sobre si producen resultados superiores a los brackets convencionales sigue abierto en la literatura científica.

Por qué un futbolista de élite lleva brackets y no invisalign

 

Al ver a Lamine Yamal con brackets, muchas personas se han preguntado por qué un deportista de élite con una gran exposición pública y posibilidades económicas de sobra, no ha optado por un tratamiento de ortodoncia invisible. Sin embargo, la elección entre brackets y alineadores transparentes no depende únicamente de una cuestión estética, sino de las necesidades concretas de cada paciente y del tipo de corrección que sea necesario realizar.

En este sentido, los expertos de Russo Dental explican que la ortodoncia con brackets, ya sean metálicos o estéticos, sigue siendo uno de los sistemas más utilizados porque permite realizar movimientos dentales muy precisos y tratar una amplia variedad de problemas de alineación y mordida. Los brackets, como decíamos, funcionan mediante la aplicación continua de fuerzas controladas sobre los dientes, guiando progresivamente su posición hasta conseguir una correcta relación entre las piezas dentales.

Los alineadores transparentes, por su parte, han ganado mucha popularidad en los últimos años por ser una alternativa más discreta y cómoda para muchos pacientes. Sin embargo, no todos los casos pueden resolverse de la misma manera ni todos los tratamientos requieren la misma herramienta. En algunas situaciones, especialmente cuando hay movimientos dentales más complejos, el ortodoncista puede valorar que los brackets ofrecen un mayor control sobre la evolución del tratamiento.

Por eso, llevar brackets no significa necesariamente que exista una opción más moderna o mejor que se haya descartado. Cada tratamiento se diseña en función de factores como la posición de los dientes, la mordida, la edad del paciente y los objetivos que se quieren conseguir. En el caso de los deportistas, además, mantener una buena salud bucodental forma parte del cuidado general de su rendimiento y bienestar físico.

La imagen de Lamine Yamal demuestra que la ortodoncia ya no tiene por qué percibirse como algo que debe esconderse. Más allá del tipo de aparato elegido, lo importante es que el tratamiento sea el adecuado para conseguir una boca sana y una correcta función dental.

El efecto Yamal: lo que está pasando en las consultas de ortodoncia

 

El impacto del fenómeno Yamal en la demanda de tratamiento ortodóncico es real y documentable. Las clínicas dentales de todo el mundo hispanohablante han reportado un aumento en consultas de adolescentes y jóvenes interesados en los brackets convencionales, en algunos casos específicamente porque quieren los mismos que lleva el jugador del Barça.

La fascinación por los dientes de Lamine Yamal no es solo una cuestión estética: representa un cambio cultural donde el cuidado dental se ve como una inversión en el estilo de vida. Para generaciones anteriores, los brackets eran algo que se toleraba porque era necesario. Para la Generación Z que ha crecido viendo a Yamal sonreír con sus aparatos metálicos en cada celebración de gol, pueden ser algo que se elige activamente.

El fenómeno tiene un precedente histórico interesante. En los años noventa, las ligas de colores para brackets ya eran una manera de personalizar el tratamiento, especialmente entre los más jóvenes: elegir los colores del equipo favorito, cambiarlos por los de la Navidad en diciembre o los de Halloween en octubre era una pequeña forma de apropiarse de algo que de otra manera se vivía como algo impuesto. Yamal ha llevado esa lógica a su máxima expresión, convirtiendo lo que era una pequeña personalización en una colaboración con una marca de joyería y en un statement de identidad visible en los estadios más grandes del mundo.

La higiene dental con brackets

 

Uno de los aspectos del tratamiento con brackets que genera más dudas antes de empezar y más trabajo durante el proceso es la higiene dental. Los brackets crean zonas de retención de placa bacteriana que requieren una atención significativamente más cuidadosa que la de una boca sin aparatología fija.

El cepillado debe hacerse después de cada comida, no solo mañana y noche, utilizando un cepillo de cabeza pequeña que permita acceder a los espacios alrededor de los brackets y entre el bracket y la encía. La seda dental convencional no puede usarse directamente con brackets, pero existen enhebradoras de hilo y cepillos interproximales específicos para ortodoncia que permiten limpiar los espacios interdentales de manera efectiva. El irrigador dental, aunque no sustituye al cepillo ni al hilo, es un complemento útil para eliminar restos de comida de zonas de difícil acceso.

La dieta durante el tratamiento también requiere adaptaciones. Los alimentos muy duros, como las manzanas enteras o la zanahoria cruda, pueden despegar los brackets. Los alimentos pegajosos, como el caramelo o el turrón duro, pueden doblar los arcos. Y los alimentos muy colorantes, relevante especialmente para quienes llevan brackets estéticos de cerámica, pueden manchar las ligaduras de colores claros. No son prohibiciones absolutas sino precauciones que evitan visitas adicionales al ortodoncista para reparar desperfectos.

Lo que viene después: la fase de retención

 

El día en que el ortodoncista quita los brackets es uno de los más celebrados del tratamiento. Pero no es el final del proceso: es el comienzo de la fase de retención, que es permanente y que determina si los resultados del tratamiento se mantienen a lo largo del tiempo.

Los dientes tienen memoria: tienden a volver hacia su posición original si no se les impide hacerlo. Las retenciones, ya sean removibles como las placas de Hawley o fijas como el alambre adherido a la cara interior de los dientes, son el mecanismo que mantiene el resultado del tratamiento a lo largo del tiempo.

La mayoría de los ortodoncistas recomiendan el uso de retención nocturna de manera indefinida, especialmente durante los primeros años después del tratamiento. Es una pequeña incomodidad que protege la inversión de tiempo y dinero realizada durante el tratamiento activo.

Más allá de la estética: cómo influyen los brackets en la confianza de quienes los llevan

 

Aunque la ortodoncia es un tratamiento médico destinado a corregir problemas de alineación dental y mordida, para muchos pacientes tiene también una dimensión personal. Especialmente durante la adolescencia, una etapa en la que la imagen y la percepción de uno mismo tienen un peso importante, llevar brackets visibles puede generar inseguridad o cierta preocupación por cómo será visto por los demás.

Durante años, los aparatos dentales se asociaron con una imagen poco atractiva o con una etapa incómoda que había que superar cuanto antes. Algunas personas evitaban sonreír en fotografías, hablaban menos en público o intentaban ocultar los brackets en situaciones sociales. Estas sensaciones no tienen que ver con el tratamiento en sí, sino con la importancia que se da a la sonrisa como parte de la expresión personal.

Sin embargo, esa percepción ha ido cambiando. La presencia de brackets en personas conocidas, desde deportistas hasta artistas o creadores de contenido, ha contribuido a normalizar su uso y a mostrar que llevar ortodoncia no es algo que deba esconderse. Para muchos jóvenes, ver a referentes con un aparato dental visible puede ayudar a vivir el tratamiento con más naturalidad y menos preocupación por la imagen.

Además, la ortodoncia suele estar asociada a un objetivo a largo plazo: mejorar la salud bucodental y conseguir una sonrisa con la que el paciente se sienta más cómodo. Por eso, aunque el proceso pueda requerir paciencia y adaptación, muchas personas valoran el tratamiento no solo por el resultado final, sino por la confianza que adquieren durante el camino.

Una última reflexión sobre Yamal y los brackets

 

El fenómeno cultural que ha generado Yamal con sus brackets va más allá de la anécdota de moda. Durante décadas, la industria ortodoncia intentó reducir la visibilidad del tratamiento como estrategia de marketing: alineadores transparentes, brackets estéticos, aparatología lingual que va en la cara interior de los dientes. El mensaje implícito era que los brackets eran algo a esconder.

Yamal, sin proponérselo explícitamente, ha invertido ese mensaje. Ha demostrado que llevar brackets con confianza y con estilo propio es posible, y que la sonrisa en proceso es tan válida como la sonrisa terminada. En ese sentido, ha hecho más por la normalización de la ortodoncia entre los jóvenes que cualquier campaña institucional.

Y cuando le quiten los brackets, cuando aparezca por primera vez en un partido con la sonrisa alineada que ha estado construyendo durante estos años, probablemente generará tanto contenido en redes sociales como el día que se los puso. Eso también es, a su manera, un logro.

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