El curetaje o raspado radicular

Comparte
Facebook
Twitter
LinkedIn
Más articulos

El curetaje o raspado radicular

Uno de los tratamientos más habituales en las clínicas dentales es la limpieza dental, dentro de los cuales se encuentra el curetaje o raspado radicular, que es una limpieza profunda

Uno de los tratamientos más habituales en las clínicas dentales es la limpieza dental, dentro de los cuales se encuentra el curetaje o raspado radicular, que es una limpieza profunda de la dentadura y la encía, como veremos a continuación. En las clínicas dentales, el curetaje es uno de los tratamientos más realizados debido a que es fundamental que todos los pacientes que sufren de periodontitis se lo realicen, ya que de no tratarse como es debido, puede llegar a causar daños graves en la cavidad oral.

La periodontitis es una patología que causan las bacterias que proliferan debido a la acumulación de los restos de alimentos. Para evitar que se acumulen, hay que llevar a cabo una buena rutina de higiene oral que incluya un cepillado dental tres veces al día y el uso de hilo dental una vez al día.

Aunque todavía se llame a este tratamiento curetaje, lo correcto es hablar de raspado y alisado radicular. El curetaje dental consiste en una limpieza profunda de las encías para eliminar la placa bacteriana y el sarro de los pacientes que padecen periodontitis. El procedimiento incluye anestesia local, raspado de la superficie dental y del interior de las encías, además del alisado de las superficies de los dientes. La frecuencia del curetaje va en función de cada caso, ya que aquellos pacientes que padecen periodontitis necesitan los curetajes a razón de su riesgo individual.

El curetaje o alisado radicular trata la acumulación de la placa en mayor profundidad, ya que la eliminación del exceso de sarro entre dientes y encías es de gran importancia para mantener la salud dental y prevenir las enfermedades dentales como la periodontitis previamente mencionada. Esta patología puede llegar a provocar en los pacientes la pérdida de las piezas dentales, causar problemas de malposición y deformar la estructura dental.

En qué consiste el curetaje dental

Nos hemos ido a la Clínica Dental Jesús Mora, donde cuentan con todos los conocimientos, la experiencia y las instalaciones para dar un diagnóstico y tratamiento completos a sus pacientes, para conocer de primera mano en qué consiste un curetaje o alisado radicular. Nos han explicado que el curetaje dental consiste en un tratamiento periodontal no quirúrgico que se realiza a los pacientes que padecen periodontitis, también conocida como piorrea. Sirve para hacer una limpieza profunda de la superficie de la raíz del diente bajo la encía y se realiza cuando existen bolsas periodontales, acumulación de sarro subgingival, signos de inflamación o infección que se encuentran asociados a una periodontitis.

La finalidad del curetaje es la eliminación de los depósitos bacterianos y dejar la raíz más limpia y lisa, dificultando que las bacterias se adhieran con facilidad. Con este tratamiento se pretende que la encía se adapte mejor al diente, disminuya la inflamación y se estabilice la enfermedad periodontal.

Se puede decir que el curetaje es un tratamiento similar a la higiene bucodental convencional, pero que lleva a cabo una limpieza mucho más exhaustiva de las encías. Es decir, se recurre a este tratamiento cuando una limpieza tradicional no es suficiente a la hora de eliminar la placa bacteriana y el sarro acumulado.

El procedimiento de un curetaje dental se adapta a cada paciente, aunque por lo general se sigue una secuencia de pasos bastante concreta. Antes de empezar, el odontólogo hace una valoración del estado de las encías, toma medidas de las bolsas periodontales y decide las zonas a tratar y las sesiones necesarias para realizar el tratamiento. En los pacientes que tienen una enfermedad periodontal más avanzada, el raspado puede necesitar varias sesiones.

Los pasos que se dan a la hora de realizar un curetaje son:

  • Anestesia local. Para que el tratamiento resulte más cómodo, se aplica anestesia local en la zona que va a ser tratada. Esto permite que el trabajo debajo de la encía se pueda realizar con mayor precisión y se evite el dolor o las molestias que se puedan producir durante el tratamiento.
  • Raspado dental. Tras la anestesia se realiza el raspado dental, que consiste en eliminar la placa bacteriana y el sarro acumulado debajo de la línea de la encía. Esta limpieza profunda se lleva a cabo con instrumentos manuales o ultrasónicos, en función de las necesidades que presente cada zona. La finalidad es eliminar los depósitos endurecidos y las bacterias que se encuentran adheridas a la superficie radicular.
  • Alisado radicular. Realizado el raspado dental, se pasa a alisar y pulir la superficie de las raíces dentales para dejarlas más lisas y uniformes. Al eliminar las texturas rugosas, se hace más difícil que la placa y las toxinas se adhieran nuevamente. Esta fase del tratamiento favorece la recuperación y la adaptación de la encía.

La duración del tratamiento va en función del número de dientes afectados, la profundidad de las bolsas periodontales y el sarro acumulado. Se puede hacer en dos sesiones, para lo que se divide la boca en cuatro cuadrantes y en cada sesión se tratan dos de ellos. Cada sesión suele durar una hora y media y, con la división de la boca, lo que se pretende es que el tratamiento sea lo más cómodo posible y el paciente no tenga que estar tanto tiempo con la boca abierta.

Al realizarse bajo anestesia local, el paciente no suele sentir dolor durante el procedimiento, aunque es posible notar presión, vibración o pequeñas molestias según la sensibilidad de la encía y la profundidad de la zona tratada. Una vez que pase el efecto de la anestesia, es normal sentir algunas molestias.

Qué hacer después del curetaje

Una vez se pasa por el curetaje, es recomendable seguir una serie de pautas sencillas con las que se favorece la recuperación de las encías y se reducen las molestias. El dentista puede adaptar las indicaciones a cada caso, aunque por lo general se aconseja lo siguiente:

  • Recurrir a los analgésicos recetados si se siente dolor, respetando la dosis pautada.
  • Utilizar un cepillo de dientes de cerdas suaves el día que se realiza el tratamiento. Hay que ser especialmente cuidadoso al cepillar los cuadrantes en los que se ha realizado el tratamiento.
  • No enjuagarse la boca ni escupir durante las primeras horas, debido a que se puede provocar un sangrado.
  • Evitar la ingesta de alimentos duros y fibrosos como carne, frutos secos, pan… mientras se sientan molestias. Hay que decantarse por comida blanda que requiere poco esfuerzo masticatorio, como el pescado, los huevos, la pasta muy cocida o los purés.
  • Tomar bebidas y alimentos templados o fríos durante las primeras veinticuatro horas. Los alimentos y bebidas calientes pueden favorecer el sangrado. Si se padece sensibilidad, hay que evitar opciones muy frías, puesto que el contraste de temperatura produce mayor sensibilidad.
  • No fumar al menos durante cuarenta y ocho o setenta y dos horas tras pasar por el curetaje. El tabaco puede dificultar la respuesta de los tejidos periodontales.
  • Acudir a las revisiones de seguimiento que paute el dentista para que pueda comprobar la respuesta de las encías y decida los pasos que hay que seguir.

Una vez seguidas estas pautas y finalizado el tratamiento, el curetaje dental proporciona una serie de beneficios que conviene mencionar:

  • Ayuda a controlar la periodontitis sin que sea necesario recurrir a la cirugía.
  • Reduce la carga bacteriana y permite devolver la salud a la boca y mejorar el entorno de la encía y el diente.
  • Elimina o disminuye los síntomas como el sangrado o la inflamación.
  • Previene la pérdida prematura de los dientes, ya que la periodontitis destruye los tejidos de soporte.
  • Evita la necesidad de recurrir a los implantes dentales.
  • No provoca molestias severas ni produce complicaciones relevantes.
  • Ayuda a que se creen unas condiciones favorables al mantenimiento posterior, facilitando la higiene de la zona en casa.
  • Tiene un precio relativamente económico, sobre todo si se compara con los implantes dentales que pueden ser necesarios en caso de no hacerse un curetaje a tiempo.

Hacerse un tratamiento de curetaje no tiene una periodicidad concreta. No es un tratamiento que se tenga que realizar de forma automática cada cierto tiempo, como es el caso de las limpiezas rutinarias. Se indica cuando una exploración periodontal indica que es necesario pasar por un curetaje con base en una necesidad clínica real.

Después de pasar por un curetaje, se tiene que pasar por un programa de mantenimiento periodontal que incluye revisiones periódicas para controlar la estabilidad de las encías y detectar recaídas o zonas que necesiten tratamiento. De manera que la frecuencia necesaria depende de la persona y el riesgo personal, así como de cómo responde la boca. De forma orientativa, se puede decir que los pacientes que padecen periodontitis suelen necesitar pasar por el curetaje cada tres o seis meses, en función del nivel de riesgo periodontal que presenten. Esto no quiere decir que haya que repetir el tratamiento al completo; si se mantiene una buena higiene dental en casa, es posible que solo sea necesario realizar el curetaje en unas piezas concretas, pero no en todas.

Poco más podemos añadir sobre este tipo de limpieza exhaustiva que se realiza en dientes y encías.

Scroll al inicio